“Sobre roca resbaladiza”, de Alfredo Fressia, por Augusto Munaro

Por Augusto Munaro

Más allá de sus versos, no es habitual que un poeta domine, además, un género literario tan disímil como el ensayo. Sin embargo, han existido excepciones notorias como el poeta norteamericano T. S. Eliot, autor de Cuatro cuartetos, quién con sus libros Criticar al crítico ó El arte de la poesía y el arte de la crítica; cuestionó su experiencia poética, permitiéndose desarrollar sus conceptos hacia otras zonas de autonomía intelectual. En el Río de la Plata, esta categoría podría estar representada por Alfredo Fressia (Montevideo, 1948), quien acaba de publicar Sobre roca resbaladiza (Editorial Lisboa), una lúcida reflexión en torno al papel de la poesía y la tarea de escribirla. 

Su estilo narrativo consiste en una equilibrada conjunción entre claridad y lucidez para ofrecer cuestionamientos estéticos contundentes. Sin caer en simplificaciones y con una sensibilidad imparcial, Fressia reelabora contenidos sobre el misterio de la poesía y su lenguaje, a través de una prosa crítica que se halla en continua tensión; dando cabida a un tipo de ensayo donde no hay palabra, frase o expresión que sea fruto del azar. Una obra íntima, inteligente y precisa que alcanza niveles de introspección notables, siempre interpelando al lector.

Sobre roca resbaladiza: Recuerdos y reflexiones de un poeta, es –ante todo, y es necesario aclarar- un testimonio de una sinceridad infrecuente.  La vida del autor se filtra a través de páginas íntimas; la existencia cotidiana de un poeta que debió sobrevivir varios exilios. Primero el de su Uruguay natal, luego padeció el de Brasil. La vida de Alfredo no ha sido fácil, pero la poesía fue siempre su norte, y en ningún momento lo ha abandonado. Ya desde su primer libro, Un esqueleto azul y otra agonía, y aún antes, cuando visitó Paraguay, donde conoció a Josefina Plá, en 1969- ya sabía que la poesía era su destino. Una poesía de “tono menor”, como nos cuenta. Pues nacer en Uruguay, es ya un poco secreto, nos afirma. 

7_
Alfredo Fressia y Augusto Munaro.

Su infancia en un barrio modesto, su difícil adolescencia, pues le tocó nacer y vivir  “en la periferia, de la periferia, de la periferia” (un doble exilio que enfrentó, insisto, dignamente, sin abandonar nunca su pasión). ¿Pero qué es la poesía para Alfredo?, la poesía es siempre un riesgoso salto al vacío, “sin red ni garantías”. Es decir, un descubrimiento. La poesía se le apareció como un modo auténtico de entender el mundo; es decir, como forma de reencontrarse en el mundo. Un mundo trilingüe, pues su vida circuló por tres idiomas: el castellano, el francés y el portugués. Ese idioma mestizo es su identidad. Precisamente esa causalidad convierte su obra en un caso único. Poeta que vivió siempre en exilio. Un hombre que fue extranjero, pero hizo de la lengua, su más íntima identidad. 

A través de estas paginas el poeta transita lejanas latitudes como Nicaragua (frente a la tumba de Darío), Francia, Turquía, y tantos otros lugares, con una sensibilidad única, atento a lo inmanente, lo irrepetible. Y todo lo relaciona con esa pulsión irreductible, esa búsqueda permanente de crear poesía. Allí el motor, la energía que lo mantuvo siempre lúcido, siempre escribiendo, a pesar de los bemoles circunstanciales de la vida. El libro contiene, además anécdotas vinculables a Ferreira Gullar, Néstor Perlongher, Haraldo de Campos, y tantos otros. Ferviente admirador de Las almas muertas de Gogol, ese clásico de entre los clásicos rusos;  de las bibliotecas; de César Moro; de los jardines botánicos; Fressia es un poeta muy inquieto que ha vivido sus días cuestionando el mundo, la intolerancia de su época; juntando más preguntas que respuestas. Viviendo, sobreviviendo la globalización y el frenesí de este siglo XXI un tanto desquiciado. Asimismo hay reflexiones sobre la inspiración, la construcción del “yo” lírico, el rol esencial del cuerpo en la poesía, entre muchos otros temas. Siempre abordados con gusto y humildad. No hay juicios sumarios sino apertura en torno a un pensar permeable a la tolerancia. Son páginas valientes, honestas. 

De más está decir que Sobre roca resbaladiza opera como un complemento indispensable a su ars poetica. Libre de altibajos sensibleros, cada página sigue un pulso personal. El latido de una existencia abierta a la experiencia. La prosa con que está escrito este admirable libro de memorias, de reflexiones atentas, originalísimas, encuentra su esquema en el justo medio entre premeditación e improvisación, donde la fertilidad y la aridez se unen casi míticamente. Fressia vuelve a plantear estrategias que se explayan a través de criterios diferentes, explorando las infinitas relaciones de las palabras; articulando un proyecto poético cuyo centro, cuya indómita forma, se expande continuamente. 

Pocos poetas viven la poesía con la franqueza y dedicación como Alfredo Fressia. Para ser poeta, hay que saber amar la vida. Sobre roca resbaladiza es prueba de ello. El testimonio de una vida digna. 

  A. M.

          Libros del Pasaje, 12-XI-2019

 

Foto de portada e interiores: Augusto Munaro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s