#Reseña | No hay más, de Karmelo C. Iribarren, por Denise Griffith

#Reseña

La frase con alambre de púas

Título: No hay más
Autor: Karmelo Iribarren
Editorial: Zindo & Gafuri
Año: 2013
Cantidad de páginas: 92

La antología No hay más nos acerca a la poesía realista de Karmelo C. Iribarren en un recorrido suspicaz por la ciudad y sus bares.

     El año pasado, cuando en una entrevista para la revista digital ABC le preguntaron a Karmelo C. Iribarren en qué creía, él respondió «en pocas cosas». Y es que así es su poesía, escéptica: «te da/ por mirar/ atrás/ hacia tu vida/ y ves/ que no ha sido/ en el fondo/ más que un puñetero/ fraude». Nacido en septiembre de 1959, Iribarren también descree de la etiqueta de poeta maldito que le han tratado de poner incontables veces. Dice que es como todos nosotros.

     No hay más (2013) está formada por algunos poemas pertenecientes a ocho poemarios y dos poemas inéditos. Dentro de dos poemarios diferentes, compila títulos como «Fax a los poetas» y «Poeta», que son totalmente opuestos. En «Fax a los poetas», poema metaliterario, Iribarren no es más que un outsider que se ríe de ciertos poetas que adornan «sus jodidos arbolitos de Navidad» mientras que en el otro, él es aquel al que miran y llaman poeta. Esta cuestión del outsider, es bastante frecuente en su poesía y esto debe tener que ver con lo que una vez él expresó: «Ya no soy ese al que le suceden las cosas, sino ese otro que observa». El hecho de que uno de sus poemas se llame «Miradas» no es para menos.

LIBRO

     Hablando de miradas, en otro poema llamado «Tormenta de verano» describe la siguiente escena: «El niño mira su columpio/ muy triste/ bajo la lluvia/ y no lo entiende». Con la cotidianidad como protagonista, percibimos una búsqueda filosófica en ese niño. Iribarren alguna vez afirmó haberse inspirado en Ángel González, quien explicó que «el poema tiene que ser necesario, tiene que haber algo, una sacudida interna, que me mueva a escribir» y explicó que ese «algo» puede ser «una extrañeza de la realidad, algo que toma una nueva luz o un nuevo color y que pueden ser las propias palabras».

 Otros poetas de los cuales Iribarren dijo sentirse cerca son: «Espronceda, Rubén Darío, los Machado (más Manuel, creo), el Dámaso Alonso de Poemillas de la ciudad, Jaime Gil de Biedma, Félix Grande, Antonio Martínez Sarrión, Luis Alberto de Cuenca, Abelardo Linares, Javier Salvago y Roger Wolfe». José de Espronceda nació en 1808, lo cual demuestra que la inspiración de Iribarren no se limita al siglo XX.

     Llama la atención la sencillez de la poesía de Iribarren. Y con sencillez no digo frivolidad, sino versos breves y prístinos, despojados de cualquier elemento sobrante, más claros que el agua. Respecto de la métrica, no hay una métrica concreta más allá del reiterado encabalgamiento. Como ya ha sido señalado por Roger Wolfe y por J. M. Barrena, son libros escritos como «un diario a la intemperie», como un «cuaderno de bitácora». Iribarren utiliza las palabras de todos los días, pero con un ritmo diferente al que  utilizamos al hablar, aunque el lector no sea del todo consciente de esto mientras lee. Además, en la poesía completa, que se titula Seguro que esta historia te suena, Iribarren utiliza el siguiente epígrafe de Raymond Chandler a favor de la poesía antirretórica: «La frase con alambre de púas, la palabra laboriosamente rara, la afectación intelectual del estilo, son todos trucos divertidos, pero inútiles».

     A veces, en sus versos encontramos humor como en el poema «Eslóganes», que reza: «la verdad os hará libres/ y así fue/ él se la dijo/ y ella le pidió el divorcio». Pero siempre hay un resabio de oscuridad y su poema titulado «Tragicómico» no tiene nada de cómico. El universo Iribarren es un universo de ciudades, bares y sueños imposibles. De hecho, El escritor una vez mencionó que ese es el poema por el cual le gustaría que lo recordasen. De corte realista, como toda su poesía, el título de la antología («No hay más») es homónimo de un poema que encontramos en ella que habla sobre cómo el inocente ideal de cambiar el mundo se ve hecho pedazos. No me extraña que haya quienes afirmen que Iribarren es uno de los mejores poetas vivos.

 


DENISE

DENISE GRIFFITH Estudiante de traductorado y profesorado de inglés. Trabajó en librerías como Kel (libros en inglés) y el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió a un taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en las revistas digitales Suda la lengua con narrativa y Liberoamérica con reseñas.

 

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